Aspectos sanitarios
El acceso a las áreas naturales –incluyendo el Area Protegida - para su uso turístico y recreativo está creciendo rápidamente. Y, concomitantemente, uno de los impactos cuyo aumento se nota a ojos vista, es la presencia cada vez mayor en casi todos lados, de excrementos humanos y papel higiénico dispersos.
- En áreas sin baño ni letrina, que cada individuo haga un pocito de unos 20 cm de profundidad (si no tiene palita, se puede hacer con el pie), a por lo menos 60 m de cualquier curso o cuerpo de agua, y cubra las deposiciones con suelo. No orinar cerca del agua, el campamento o los senderos.
Impacto ecológico: hay alto riesgo de introducir parásitos y patógenos ajenos al ecosistema, especialmente a los sistemas acuáticos. Si alguno se estableciera, sería virtualmente imposible su erradicación, y podría tener impactos imprevisibles sobre la fauna. Otro impacto posible es el agregado de materia orgánica a los sistemas acuáticos.
Riesgo para la salud humana: este riesgo es aún más alto que el que pudiera existir sobre las especies animales. Con los excrementos dispersos al aire libre hay muchas chances de que otras personas sin querer entren en contacto con los mismos; además la lluvia los lava y transporta hacia los arroyos, ríos, lagunas y lagos a los organismos patógenos, parásitos y huevos que contengan, provenientes de cualquier lugar del planeta (tantos como lugares de origen de los visitantes).
De este modo se evita el impacto extremadamente desagradable sobre otras personas; y se disminuye mucho las posibilidades de infestación de los sistemas acuáticos con parásitos o patógenos (ya que el suelo ejerce una eficaz acción filtradora). Mantener la distancia a los cuerpos y cursos de agua es importante para garantizar mejor este último aspecto.
- El pocito se puede hacer con una palita de mano, o inclusive en muchos suelos blandos, con el pie, la mano, o alguna rama caída o piedra.
Estos cuidados no son la única acción que se necesita para proteger nuestros ambientes acuáticos y terrestres –hay mucho por mejorar en cuanto a los sistemas cloacales de las ciudades y asentamientos humanos perilacustres, o la infraestructura en distintos puntos del Parque, por ejemplo. Pero todo se complementa, y para cuidar los rincones más silvestres y pristinos nada puede reemplazar a la acción y el comportamiento individual; allí, los visitantes somos protagonistas.
- Para un grupo, excavar una trinchera de unos 30 cm de profundidad y no más de 30 cm de ancho, a por lo menos 60 m del agua, el campamento o el sendero. Luego de cada uso, cubrir las deposiciones con suelo y apisonar con el pie o la palita. Cuando los desechos lleguen hasta unos 10 cm de la superficie, llenar la trinchera y camuflarla con piedras, hojarasca, etc.
- Usar papel higiénico biodegradable, blanco y no perfumado.
- Hasta los jabones biodegradables contaminan el agua y dañan a los peces y otra vida acuática. No lave en los arroyos o lagos. Lavar la vajilla o la ropa lejos de cuerpos o cursos de agua, con jabón blanco. Hacer un pocito y tirar allí el agua jabonosa. Al irse del lugar, rellenar el pocito.
- No enterrar la basura. Llevarse de vuelta hasta el último pedacito que no se haya quemado. Si planeó bien las cosas, va a tener poca basura que llevar de vuelta.
- Las tripas de pescado, enterrarlas en el pocito o letrina explicada más arriba. Nunca las deje tiradas en la orilla ni las tire al agua. Ensucian el área, y facilitan el contagio de parásitos.
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